(19-oct-2017) El equipo organizador del Encuentro del Pueblo de Dios nos comparte una resonancia.

María nos reunió y nos acercó a Jesús…en un Clima de Familia

Un resonar del corazón sobre el 21º Encuentro del Pueblo de Dios, donde sobreabundó la Gracia

A horas de haber vivido un gran acontecimiento de gracia en nuestra Arquidiócesis, el XXI Encuentro del Pueblo de Dios realizado el lunes en Santa Rosa, son muchas las emociones y sentimientos que se mezclan con las imágenes de lo compartido ese día.

Más de 4600 personas, más de 300 coordinadores y de 600 servidores –en las distintas áreas– se reunieron para compartir y celebrar la fe, acentuando la mirada en la familia y en cómo, desde el amor, mejorar el diálogo en ella. Se ha vivido un feliz Encuentro, con espíritu y clima de Familia, en el que sobreabundó la gracia del Señor.

Desde el Equipo Organizador del Encuentro sentimos que no alcanzan las palabras para agradecer:

En primero lugar a Dios, por habernos permitido ser instrumentos en su mano para la construcción de su Reino y para hacer llegar su amor a tantos hermanos nuestros, desde el servicio en las distintas áreas, siempre con alegría, docilidad y profunda entrega, que permitieron el Encuentro con Jesús.

En segundo lugar, a cada una de las personas que colaboraron en cada detalle para que el Encuentro sea lo que fue: una reunión de hermanos que disfrutaron de una jornada colmada de gracia.

La presencia de nuestro Arzobispo y de clos sacerdotes le dieron un marco armonioso de Iglesia, de familia, de hermanos en la fe.

Fue sumamente valiosa la generosidad de los participantes al compartir a corazón abierto, en sus grupos, los logros y dificultades que se viven cotidianamente en las familias; y el profundo y sincero compromiso de aportar, para mejorar el diálogo en sus hogares, día a día, desde los gestos y las palabras.

Aún continúan las resonancias en los que han participado, sintiéndose acogidos, atendidos, acompañados; como decimos aquí, “hallados”, y en un clima de santa y profunda confianza que les permitió también compartir sus dolores y angustias en el tema trabajado.

A los agentes sanitarios del Hospital local y a los voluntarios de la Cruz Roja, a los miembros de la Policía, de los Bomberos de Santa Rosa y de Tabay y Tatacúa, al personal municipal, sólo queda darles las infinitas gracias por su acompañamiento y predisposición para que todo pueda desarrollarse sin inconvenientes.

La comunión evidenciada en el aporte de cada una de las comunidades que conforman la jurisdicción parroquial de Inmaculada Concepción, en la que se encuentra Santa Rosa, y que incluyen a Tabay y Tatacuá, fue esencial para que este Encuentro se haya podido organizar y vivir, en familia.

La calidez, la entrega, la generosidad y la oración de todos, y de cada uno de los hermanos santarroseños, fue determinante para que los que llegaron ese día a Santa Rosa se hayan sentido “como en casa”.

¡Imposible expresar un gracias tan significativo y que abarque todo lo recibido! ¡Imposible enumerar a cada uno, porque fueron todos, que de alguna y otra manera, hicieron posible este Encuentro de hermanos! Los jóvenes, tan alegres y entusiastas; los adultos, tan responsables y comprometidos.

Simplemente, a todos en general y a cada uno en particular, “gracias”, y el más profundo deseo de que Dios los bendiga abundantemente y María de Itatí los colme de su amor y cuidados.

Esto no hace más que renovarnos y profundizar nuestro compromiso en la Misión de regalar a todos –especialmente a quienes más nos necesitan– una Experiencia Vital de ser Iglesia-Familia para todos.

Que Santa Rosa siga iluminando a ese pueblo maravilloso que la tiene como su Patrona.

Equipo Organizador

Al pie de la Cruz de los Milagros con María de Itatí